
Las judías pintas son uno de esos platos que representan a la perfección la cocina casera española. Un guiso humilde, de los de toda la vida, que con pocos ingredientes y algo de paciencia ofrece un resultado reconfortante, sabroso y muy completo.
Esta receta de judías pintas con chorizo, morcilla y panceta se prepara sin sofritos, con todos los ingredientes en crudo, dejando que el tiempo y una cocción suave hagan su trabajo. El resultado es un caldo trabado, lleno de sabor, con la judía tierna y los embutidos aportando ese toque tan característico que nos recuerda a la cocina de nuestras madres y abuelas.
Ingredientes
- 500 g de judías pintas
- 200 g de panceta curada
- 1 chorizo
- 1 morcilla asturiana
- 1 cebolla hermosa
- 2 dientes de ajo
- 2–3 hojas de laurel
- 1 cucharadita de pimentón dulce
- Aceite de oliva
- Sal
Elaboración
Comenzamos poniendo las judías pintas en remojo la tarde anterior. Las cubrimos con abundante agua fría y las dejamos hidratar un mínimo de 12 horas. Este paso es fundamental para que la judía se cocine de forma uniforme y quede tierna.

Una vez hidratadas, tiramos el agua del remojo y las ponemos en una olla amplia con agua limpia. Las llevamos al fuego y dejamos que hiervan unos minutos para que suelten impurezas. Cuando aparezca la espuma en la superficie, retiramos del fuego, escurrimos y volvemos a colocarlas en la olla con agua limpia, 2 litros de agua. Este paso ayuda a que las judías resulten menos flatulentas.
Añadimos entonces la cebolla partida a la mitad, los ajos pelados, las hojas de laurel, la panceta, el chorizo y la morcilla. Llevamos a ebullición y, cuando empiece a hervir, bajamos el fuego para mantener una cocción suave y constante. Durante la primera media hora retiramos la espuma y parte de la grasa que sube a la superficie.

Pasado ese tiempo, añadimos el pimentón dulce y un chorro de aceite de oliva. A lo largo de la cocción, que puede durar entre dos y tres horas dependiendo de la judía, iremos “asustándolas” con pequeños chorros de agua fría para evitar que se rompan y ayudar a que el caldo se espese de forma natural.
Cuando las judías estén tiernas y el caldo bien trabado, ajustamos de sal al final, ya que los embutidos aportan bastante. Apagamos el fuego y dejamos reposar el guiso hasta el momento de servir. Con el reposo, el caldo gana cuerpo y sabor.

Servimos las judías bien calientes, cortando los embutidos y mezclando la cebolla, que queda melosa y llena de sabor. Un plato sencillo, reconfortante y perfecto para disfrutar varios días.
A continuación te dejo el vídeo con el paso a paso de esta receta.
