
Estas galletas de avellana caseras son de esas recetas sencillas que merece la pena guardar. Tienen pocos ingredientes, se preparan sin complicaciones y el resultado es espectacular: galletas crujientes por fuera, con un interior ligeramente tierno y llenas de trocitos de avellana que aportan sabor y textura.
Son perfectas para acompañar un café o un té, para tener en una lata durante varios días o incluso para regalar. Además, no son excesivamente dulces, por lo que resultan muy equilibradas y nada empalagosas.
Ingredientes
Para unas 16-18 galletas grandes:
- 190 g de avellanas
- 230 g de harina de trigo
- 200 g de mantequilla a temperatura ambiente
- 100 g de azúcar
- 2 g de impulsor químico
Elaboración
Comenzamos troceando las avellanas. Es importante no triturarlas en exceso: buscamos trocitos visibles que aporten textura al morder la galleta, no una harina fina.
En un bol amplio ponemos la mantequilla, que deberá estar blanda. La trabajamos con una espátula o cuchara hasta obtener una crema. Este paso es clave para conseguir una buena textura en la galleta.

Añadimos el azúcar y mezclamos bien hasta integrarlo por completo. A continuación incorporamos la harina junto con el impulsor químico y comenzamos a mezclar ligeramente. Seguidamente añadimos las avellanas troceadas.
En este punto lo mejor es trabajar la masa con las manos hasta obtener una masa homogénea, sin restos de harina seca.

Forramos una bandeja de horno con papel vegetal y formamos bolitas de masa. Las colocamos separadas entre sí, ya que durante el horneado se expanden. Si queremos, podemos decorar cada galleta colocando una avellana en el centro.

Horneamos con el horno precalentado a 180 ºC, calor arriba y abajo, durante 20-22 minutos, hasta que los bordes estén dorados.
Al sacarlas del horno estarán todavía blandas, por lo que las dejamos reposar unos minutos en la bandeja antes de pasarlas a una rejilla. A medida que se enfrían, se vuelven crujientes. Tras el reposo, las colocamos en una rejilla para que se enfríen por completo.

Opcionalmente, aún templadas, se pueden rebozar ligeramente en azúcar glas con un toque de canela.
A continuación puedes ver el vídeo de esta receta.
