
Esta tarta Kinder sin horno es uno de esos postres que sorprenden por lo sencilla que es y lo bien que queda. Se prepara con pocos ingredientes, no necesita horno y el resultado es una tarta cremosa, con textura de cuajada suave y un sabor intenso a crema de avellanas, muy parecido al de los postres tipo Kinder.
Es perfecta para preparar con antelación, ya que necesita reposo en frío, y funciona genial como postre para celebraciones, comidas familiares o simplemente para darte un capricho dulce sin complicarte demasiado en la cocina.
La base es una clásica base de galleta con mantequilla, firme y crujiente, que contrasta muy bien con el interior cremoso. La tarta se elabora a partir de leche, cuajada y crema de avellanas, y se termina con una cobertura de chocolate sencilla pero muy resultona, que le da el toque final tanto de sabor como de presentación.
Ingredientes
Para la tarta:
- 250 g de crema de leche y avellanas
- 2 sobres de cuajada en polvo
- 1 litro de leche entera
Para la base:
- 150 g de galletas
- 70 g de mantequilla
Para la cobertura y decoración:
- 70 g de chocolate
- 70 ml de nata para montar
- 20 g de chocolate extra para decorar
Elaboración
Comenzamos preparando la base de galleta. Trituramos las galletas hasta obtener una textura fina y las mezclamos con la mantequilla previamente fundida. Esta mezcla la repartimos en el fondo del molde, presionando bien para que quede compacta. Reservamos el molde en el congelador mientras preparamos el relleno. En mi caso he utilizado un molde rectangular, pero perfectamente se puede hacer en un molde redondo de 18-20 centímetros de diámetro. Lo que os recomiendo es utilizar un molde desmontable.
En un vaso apartamos un poco de la leche y disolvemos en ella los sobres de cuajada, removiendo bien para que no queden grumos. Mientras tanto, ponemos el resto de la leche en un cazo al fuego y añadimos la crema de leche y avellanas. Removemos hasta que la mezcla esté bien integrada y caliente.
Cuando la leche ya está caliente, incorporamos la cuajada disuelta y cocinamos a fuego medio-bajo sin dejar de remover. En este punto se puede probar la mezcla y ajustar el dulzor si se desea, aunque normalmente no es necesario añadir azúcar extra. Cuando la mezcla empieza a hervir ligeramente, la retiramos del fuego.

Sacamos el molde del congelador y vertemos la mezcla con cuidado sobre la base de galleta, ayudándonos de una cuchara para no romperla. Dejamos que se enfríe a temperatura ambiente y después la llevamos a la nevera, donde deberá reposar varias horas, preferiblemente de un día para otro, para que cuaje bien.

Para la cobertura, calentamos la nata hasta que empiece a hervir y la vertemos sobre el chocolate troceado. Dejamos reposar un par de minutos y removemos hasta obtener una ganache lisa y brillante. Dejamos que se temple ligeramente y la vertemos sobre la tarta ya cuajada.

Tras un breve reposo en la nevera, decoramos la superficie con chocolate fundido y, si queremos, con algún detalle tipo Kinder. Y ya tenemos lista una tarta Kinder sin horno, cremosa, fácil y muy disfrutable.

A continuación puedes ver el vídeo de esta receta.
