
Llevo mucho tiempo con ganas de preparar y compartir con vosotros este bizcocho de limón y arándanos, un bizcocho jugoso, esponjoso y refrescante, con una combinación de sabores buenísima. El limón le aporta un aroma increíble y un toque de frescura único, mientras que los arándanos, al hornearse, se vuelven muy tiernos y aportan un punto de jugosidad delicioso a la miga.
Para coronarlo, lo cubriremos con un glaseado de limón que, al secarse, crea una finísima capa crujiente que potencia aún más el sabor cítrico del conjunto del bizcocho. ¡Sigue leyendo para descubrir como preparar este bizcocho casero!
Ingredientes
Para el bizcocho:
- 3 huevos medianos
- 220 g de harina de trigo
- 12 g de impulsor químico
- 170 g de azúcar
- 125 g de yogur griego natural sin azúcar
- 100 ml de aceite de oliva
- Ralladura de 1 limón
- 25-30 ml de zumo de limón (el zumo de medio limón)
- Arándanos 180-200g
Para el glaseado:
- 75 g de azúcar glas
- 4 cucharaditas de zumo de limón
Elaboración
En un bol amplio, colocamos el azúcar y rallamos la piel del limón, asegurándonos de que esté bien limpia y evitando rallar la parte blanca para que no amargue. Con la yema de los dedos, frotamos bien la ralladura junto con el azúcar. De esta forma, el azúcar absorbe los aceites esenciales de la piel del limón, potenciando el aroma cítrico de forma natural.
Añadimos los huevos y batimos bien con la ayuda de unas varillas, hasta conseguir una mezcla blanquecina y espumosa.

Seguidamente, vertemos el aceite de oliva, el yogur griego y el zumo de limón. Una vez integrados, incorporamos la harina de junto con el impulsor químico e integramos, hasta lograr una masa lisa, unificada y sin grumos.

Antes de añadir los arándanos a la masa, los rebozamos bien con media cucharada de harina. Este truco ayuda a que queden mejor distribuidos por toda la masa durante el horneado y no se vayan directamente al fondo. Incorporamos los arándanos a la masa e integramos con una espátula realizando movimientos envolventes muy suaves para no romper la fruta.

Vertemos la masa en un molde rectangular de unos 25 cm, tipo plumcake, que habremos forrado previamente con papel de horno.

Llevamos el molde al horno, que ya estará precalentado a 180 ºC, con calor arriba y abajo, colocándolo en la segunda rejilla contando desde abajo. Dejamos hornear durante unos 45-60 minutos.
Antes de sacar el bizcocho del horno comprobamos que está bien cocinado, para ello pinchamos el centro con un palillo; si sale completamente limpio, nuestro bizcocho estará listo. Si por el contrario sale con restos de masa, lo cocinaremos unos minutos más.

Pasados 50 minutos sacamos el bizcocho ya cocinado del horno y dejamos que se atempere durante unos 10 minutos. Transcurrido este tiempo, lo desmoldamos retirando con cuidado el papel de horno y lo colocamos sobre una rejilla metálica para que se enfríe por completo.
Una vez que el bizcocho esté completamente frío preparamos el glaseado. Esto es totalmente opcional, pero muy recomendable, ya que aporta un toque extra de sabor. En un cuenco mezclamos el azúcar glas con el zumo de limón. Añadimos el zumo poco a poco, cucharadita a cucharadita, removiendo bien hasta obtener un glaseado con una textura fluida pero con cierta densidad (si queda demasiado líquido, podemos corregir añadiendo un poco mas de azúcar glas).

Distribuimos el glaseado en la superficie del bizcocho ya frío, y decoramos con más ralladura de limón y algunos arándanos frescos por encima. Dejamos reposar unos minutos para que el glaseado se endurezca y… ¡a disfrutar de esta delicia!
A continuación os dejo el vídeo con el paso a paso de esta receta.
