
Las torrijas de pan brioche con miel son una versión irresistible de uno de los postres más tradicionales de nuestra cocina. Si las torrijas clásicas ya son una delicia, prepararlas con pan brioche eleva el resultado a otro nivel: quedan increíblemente jugosas, suaves y con una miga que absorbe toda la leche aromatizada sin romperse.
El pan brioche, al ser más tierno y ligeramente dulce, aporta una textura cremosa y un sabor más intenso. Tras empaparse en leche infusionada con canela y piel de naranja y limón, cada rebanada se transforma en un bocado lleno de aroma y tradición. Y para terminar, una cucharada de miel por encima les da ese toque final que las hace absolutamente especiales.
Son perfectas para Semana Santa, pero lo cierto es que estas torrijas caseras apetecen en cualquier momento del año. Se pueden servir templadas o frías, y aunque aquí las terminamos con miel, también puedes optar por azúcar y canela o un almíbar ligero, según tu gusto.
Si buscas unas torrijas jugosas, cremosas y con un sabor espectacular, esta receta te va a conquistar.
Ingredientes
- 1 pan brioche
- 1 litro de leche
- 7 cucharadas de azúcar
- 2 huevos
- Miel
- 1 rama de canela
- Piel de naranja y de limón
Elaboración
Comenzamos poniendo el litro de leche en una olla. Añadimos la rama de canela y la piel bien limpia de una naranja y de medio limón, procurando cortar solo la parte coloreada para evitar que amargue.
Llevamos la leche al fuego y dejamos que hierva unos minutos a fuego medio-bajo. Apagamos y dejamos reposar entre 30 y 45 minutos para que se aromatice bien. Si la leche se enfría demasiado, podemos calentarla ligeramente antes de utilizarla.
Añadimos el azúcar y removemos hasta que se disuelva por completo. Es recomendable probar la leche y ajustar el dulzor si lo consideramos necesario, teniendo en cuenta que el pan brioche ya es ligeramente dulce.
Cortamos el pan brioche en rebanadas gruesas.

Las colocamos en una o dos bandejas y vertemos la leche infusionada caliente por encima.

Dejamos que se empapen durante unos 45-50 minutos, volteándolas con cuidado o añadiendo leche por encima con una cuchara para que se hidraten de manera uniforme.

Batimos los huevos en un plato hondo. Pasamos cada rebanada bien empapada por el huevo y las freímos en abundante aceite caliente hasta que estén doradas por ambos lados.

Las retiramos a un plato con papel absorbente para eliminar el exceso de aceite.
Servimos las torrijas y las cubrimos con una cucharadita de miel por encima. El resultado es una torrija muy jugosa, con una miga que mantiene su estructura y un sabor intenso a leche, canela y cítricos.

A continuación os dejo el vídeo con el paso a paso.
